martes, 1 de febrero de 2011

Lector nos escribe

Saludos Maria Cristina,

Como muchos dominicanos he tenido la oportunidad de leer sus escritos a través de su blog (http://enrredarte.blogspot.com), al leerlos me lleno de alegría pues veo en usted una voz que expresa lo que realmente un periodista debe decir y/o hacer en estos tiempos difíciles que vive la nación. A mi modo de ver la carrera periodística es una praxis de recolectar, sintetizar y expresar temas de la actualidad con el objetivo de brindar información, sin que esta este condicionada a un pacto de aposento o acuerdo anti profesional.
Aprovecho este medio para felicitarle, decirle ademas, que cuenta usted con un fiel aliado que es el pueblo que necesitamos de mas periodistas serios y capaces - como usted- que en usted veo la expresión mas noble del ejercicio de tan brillante profesión y que ademas su lápiz se eleva cada vez que usted redacta tan elocuentes artículos(ej. http://enrredarte.blogspot.com/2011/01/los-pueblos-dormidos-estan-despertando.html), sepa ademas que puede contar con el pueblo; nuestro país esta despertando, no esta lejos el momento en que personas como usted "honestas y honradas, con sueños y luchas, con hambre y con fe" (tomado del articulo http://enrredarte.blogspot.com/2011/01/los-agentes-asesinos.html) recuperen la República de Duarte y hagamos un país mas justo, mas humano, mas democrático (pero una democracia verdadera, no me refiero a esta pocilga que tenemos). Nunca antes hemos estado tan cerca del fondo y a la vez tan cerca de salir del abismo, los días del partidismo tradicional están contados.

Por fin, la República sera de y para los Dominicanos, felicitaciones mil, que Dios la siga iluminando.
L.O.

sábado, 29 de enero de 2011

Los pueblos dormidos están despertando

No importa en cual punto del globo terráqueo se encuentren. Independientemente, de la condición social, económica y cultural, los pueblos están pidiendo cambios y se han casando de las injusticias sociales, de la desigualdad, de la violación de los derechos humanos y de la insaciable e inmensa sed de poder de aquellos “líderes” políticos insensibles que no cumplen con las expectativas, necesidades, rol y con la misión que se les ha encomendado.
Túnez y Egipto son los ejemplos más recientes y han llamado la atención del planeta. Los hombres y mujeres, de todas las edades y generaciones, pelean hoy por su futuro. Dicen que no temen morir, se han lanzado a las calles a protestar y han conformado revueltas ciudadanas. Aseguran que ya están muertos y sólo buscan revivir. El mundo da seguimiento y se tiene el temor por el efecto contagio al resto de los pueblos árabes.

El pueblo tiene la habilidad y el poder de generar cambios y se ha dado cuenta. Ha despertado. Se está cansando de tanta concentración de poder, de la gente que quiere controlarlo todo de manera indefinida. Quiere gobiernos más democráticos.
Es justo que los pueblos respondan enérgicamente a las medidas económicas y políticas que les oprimen y que les mantienen en un estancamiento que les empobrece más y que sólo enriquece a algunos pocos, que dan asco con su opulencia y que se engullan sin pudor los bienes, que por ley, nos pertenecen a todos.
Los ciudadanos debemos continuar organizándonos, empoderándonos e ir construyendo y conformando movimientos de verdad, a favor de la libertad, de la paz, de la democracia, en contra de la pobreza, por una sociedad más justa y equitativa.

jueves, 27 de enero de 2011

Museo de Trujillo

La historia misma habla. Su atroz genocidio, su represión, su sultanismo que no le permitió atarse a norma alguna, ni siquiera a las propias, y su pobre estructura mental que quedó evidenciada en los cultos rendidos a su personalidad.

No hay espacio suficiente para citar las atrocidades del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, hombre de manos duras y férreas, de juegos rudos y pesados, capaz de emplear cualquier grado de fuerza para ejercer su voluntad personal, para imponerse sobre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial y disponer del Tesoro Público sin la autorización previa del pueblo.


Aun así, su tiranía, considerada como una de las más sangrientas del siglo 20, permanecerá latente por siempre en las reminiscencias de los dominicanos y en las narraciones que tienen como objeto de estudio el pasado.

Por sus inmensos agujeros negros, acumulados en la obscuridad y registrados en los libros históricos, algunos de los cuales también citan “la restauración del orden público y el progreso económico del país”; un museo de la era permitiría a criollos y extranjeros, y en especial al estudiantado, obtener una perspectiva histórica y didáctica del déspota y su crudo régimen, más allá de los que le amaron y odiaron.

El Museo Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia en Paraguay permite a sus visitantes ver pertenencias del exdictador suramericano, desde sus tiempos de estudiante hasta sus últimos días de existencia.
Los chilenos pueden palpar los uniformes, medallas, escritorios y hasta una colección de soldaditos que pertenecieron al fallecido Augusto Pinochet, mientras que los rusos pueden observar los objetos expuestos en el museo de Stalin en Gori.
¿Despertaría el ímpetu de estudio de alumnos y la curiosidad de turistas, conocer más de cerca los manuscritos originales firmados por el indolente Trujillo, sus utensilios de tortura y otras de sus adquisiciones?.
Tocar y visualizar no son acepciones de simpatía. El conocimiento total y palpable de la historia no implica su transmisión, no es rendición de culto ni distorsión de hechos.
La democracia no es un discurso, es una práctica y por ello los antitrujillistas no deben actuar con los mismos dejos de intolerancia que el dictador. El que deba pagar por los crímenes pendientes que pague.
Por esfuerzo que se haga, la historia no se puede borrar, el horror ni los hechos que permitieron crear las bases del capitalismo moderno en República Dominicana, y el museo debe servir para que las generaciones futuras y presentes vean con crudeza lo que ocurrió para que no se vuelva a repetir.

miércoles, 12 de enero de 2011

Elogio a la prensa

Por Manuel Nuñez

En los últimos tiempos, a pesar de que vivimos en un régimen democrático, las opiniones han padecido un apandillamiento político extremadamente peligroso para la supervivencia de la Prensa.

Como si viviéramos en una democracia secuestrada por el peso muerto de algunas personalidades, hemos presenciado delante de nuestros ojos que una buena porción de aquellos que desempeñan el papel de periodistas, se han transformado en relacionistas públicos de funcionarios y de hombres de poder.

Cuando los periodistas están en la nómina de los Ministerios o de los funcionarios, dimiten del sagrado deber de informar; ponen su función al servicio de la mentira, de las intrigas, de la ocultación de la información y de la propaganda. Esas realidades la vemos reproducirse a diario, y constituyen un ultraje y una vergüenza para nuestra Prensa.

Tenemos sobradas pruebas dadas por individuos nauseabundos que obran como asesinos de reputaciones, calumnian; vierten denuestos; insultan; echan al ruedo rumores mentirosos; se han dedicado a desinformar, y a ensalzar a aquellos que los han colmado de prebendas. En nuestra Prensa, el ejercicio de la prostitución de la verdad se ha convertido en una amenaza mayor que el advenimiento de una dictadura totalitaria. De donde resulta que sin que se haya suprimido la libertad de expresión del pensamiento, sin amordazar a las personas, son los propios servidores de la información los que aplican los procedimientos de censura y se han convertido en sepultureros de la Prensa.

En la batalla por la verdad hemos tenido muchas bajas. Algunos programas radiales se asemejan al deleznable foro público, de tristísima recordación durante la Era de Trujillo. Todos los días, numerosos ciudadanos son difamados, injuriados, sometidos a la humillación de las horcas caudinas por individuos, metidos en una cabina de radio. Por fortuna, unos escasísimos sometimientos judiciales, les han recordado a unos cuantos, las fronteras de la decencia. Pero, en líneas generales, estos comportamientos se mantienen viento en popa.

El código deontológico del periodista ha sido quebrantado copiosamente. Vivimos una enorme crisis moral de no saber quiénes somos ni adónde vamos ni de dónde venimos. La Justicia no funciona; la educación no fabrica al dominicano del porvenir; la democracia perece, secuestrada, en manos de los partidos. Vivimos en una época de sombrío retroceso. Y, sin embargo, nos place constatar que la Prensa ha sobrevivido. Que no ha sido completamente seducida ni por el poder ni por los intereses ni por el dinero. Que hay fuerzas morales, encarnadas en el periodismo de investigación, en comentaristas de televisión y de radio, y en unos pocos articulistas que nos dicen, continuamente, que no hemos sucumbido totalmente. Ellos han salvado el honor de la Prensa. Han pagado un alto precio por cosas que no tienen precio. Nos han recordado que la Prensa debe ser un contrapoder indispensable para que funcione la democracia. Un contrapoder que denuncie, que censure las extravagancias, los atropellos, los excesos del poder vengan de donde vengan. El divorcio entre la Prensa y la sociedad es contrario a la democracia.

Cuando la Prensa se ha unido a los intereses de su país, tal como acaeció en la campaña contra la instalación de una fábrica de cemento en el Parque de Los Haitises; como ha acontecido en la cruzada que demanda el 4% del PIB para la educación y, grande honor para los periodistas, en la iniciativa por la defensa de la lengua española, suprimida de los textos integrados, la prensa halla, entonces, la misión olvidada. Sin ella, los atropellos, las arbitrariedades no tendrían siquiera la sanción moral; no tendríamos memoria de los abusos; el ejercicio del criterio quedaría eclipsado y la ciudadanía quedaría indefensa.

Aun cuando la mayoría de sus denuncias de corrupción, de infracciones al Estado de derecho y a la Ley suelen quedar impunes, que los escándalos han caído en oídos sordos, que ya nada nos sorprende ni nos conmueve, en un mundo donde impera el cinismo, la pasión y la extravagancia; los dominicanos del porvenir podrán saciar la sed de justicia y de rectitud en las hemerotecas, en las redes sociales, en la INTERNET en donde ya se hallará expuesta, como en un friso antiguo, la historia del presente dada a la estampa por unos cuantos periodistas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Gemelos diferentes

Ellos
gemelos diferentes
par de luces incandescentes
que se enrojecen y blanquean
cuando orbitan
alrededor de la estrella espectral

Nublados
profundos
a veces sin rumbo
se pierden
regresan

Faroles claros
luminosos
lejanos
cercanos
cálidos
melancólicos
entre horizontes frios
del Cono Sur
se encuentran
en medio de nubes grises
colores tristes
flores sin perfumes
horas frías y templadas
mesas y sillas vacías
sin carne

Mis cristales ámbar
que alumbran al infinito
solitarios
los extrañan
hermanos
distintos
brillantes
áridos
cual desierto de Atacama

Por María Cristina Rodríguez
Agosto, 2010.-

miércoles, 4 de agosto de 2010

Desahógate de la gente tóxica

Por Chuchi González

Lo tóxico es malo, y las personas tóxicas nos envenenan el alma, nos amargan el día y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Los neuro-cientifistas afirman que estas personas “vampirizan” a sus semejantes. En buena medida, es debido a los celos y su concomitante envidia, para quienes el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para una mismo en exclusividad. La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental, verbal hasta incluso físicamente. Seguir leyendo...

Lo tóxico es malo, y las personas tóxicas nos envenenan el alma, nos amargan el día y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Nadie quiere estar junto a una persona tóxica, por lo que no sólo los debemos evitar sino que también debemos cuidarnos de serlo nosotras también.

“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.

Las personas tóxicas son las que están en constante queja y desconformes del mundo y todo lo que lo conforman, pero sin embargo no hacen nada para cambiar la realidad en la que se encuentran inmersa. Puede ser un amigo, tu madre, una compañera de trabajo, incluso hasta tu pareja; siempre están conjurando sus insatisfacciones y temores en la vida de los demás; y por lo tanto su forma de relacionarse es destructiva y contaminante, su habla es reactiva, siempre se encuentran a la defensiva, como el Quijote, siempre están defendiéndose de Gigantes que no existen, a la guardia desconfían de todo y todos, y desde ahí proceden, y actúan.

Una persona tóxica es la que desorientada y aburrida de estar en un lugar que es el propio pero desconoce, se muda a tu mundo y desde ahí pretende dar órdenes de cómo tú deberías estar viviendo. La manipulación es la herramienta fundamental de su operar; a través de la cual obtiene sus resultados. Siempre está observando que “puede ganar para sí”, su actitud es de arrebato; porque en su mente “cree no merecer eso que anhela”.

Los tóxicos son individuos que tienen en su pensamiento la pregunta constante “¿Qué hay para mí aquí?”; provocan daño a sus relaciones, asfixian, se manejan con mentiras, tienen por gusto agredir, humillar, desvalorizar, para sentir en sí mismos un poco de valor. En nuestros encuentros con estas personas, nuestras energías se debilitan y el bienestar se aleja. Los neuro-cientifistas afirman que estas personas “vampirizan” a sus semejantes. Se dice que hay más de 30 arquetipos de Gente Tóxica, entre los que encontramos a: El fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador, el arrogante, el envidioso, el depresivo y melancólico, el narcisista, el violento, el mentiroso, el estafador, entre otros.

El término “Toxic People” (Gente tóxica) fue acuñado por Lilian Glass en su best seller de igual nombre, la autora indica que nadie es “ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente” por lo que es importante prestar atención a los patrones caracterológicos y sus efectos.

Todas nos hemos topado alguna vez con estos estilos de comportamiento, inclusive hasta tal vez hemos formado parte de ellos, lo interesante es poder descubrirnos a nosotras mismas y preguntarnos si estamos siendo tóxicas en nuestras creencias, en las relaciones que elegimos, en las formas de vincularnos; y a su vez identificar si las personas que nos rodean están actuando sus emociones desde este patrón.

Quién por sus necesidades, temores o problemas psicológicos reacciona de esta forma por supuesto no está perdida. No somos de una forma única y determinada, somos el resultado de múltiples redes que se entretejen como la tela de una araña y nos conforma cómo somos. Pero para poder desintoxicarnos debemos aceptar que algo no funciona en nosotras. Y no se trata de bien o mal, sino de que algo nos cierra posibilidades.

Para poder curar la toxicidad hace falta tomar conciencia de quienes somos y qué estamos generando en nuestro mundo. Los antídotos contra la negatividad están en nuestra mente/corazón, sólo debemos tener el valor de hacernos cargo de ellos y empezar a accionar desde otro lugar diferente.

Pero ¿de dónde emerge la toxicidad? ¿Por qué algunas personas de nuestro entorno familiar, laboral o social se la pasan haciendo críticas destructivas sobre nosotras?

En buena medida es debido a los celos y su concomitante envidia –señala Glass, para quienes el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para una mismo en exclusividad. La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental, verbal hasta incluso físicamente. La falta de amor propio y los celos son las razones de muchos comportamientos negativos hacia nosotras mismas y también de nosotros hacia los demás.

lunes, 3 de mayo de 2010

Los antivalores ya no tienen límites

La descomposición social ha llegado a un grado repugnante. Los antivalores ganan espacio en una sociedad permisiva que teme rechazar comportamientos antiéticos e inmorales de grupos que buscan imponer, de manera subliminal y bajo chantaje, su anormal conducta. Seguir leyendo...

No es cierto que en la guerra y el “amor” todo se vale. Es asqueante conocer la noticia de que “la abuela de 72 años espera un bebé de su nieto de 26. Ambos se aman”. “Una mujer sostiene relaciones sexuales con su hijo de ocho años”. “Un cura ha violado decenas de niños”. “Adolescente embarazada de su padre por segunda ocasión. Otra hermana también tuvo hijo con él”. “Pareja de homosexuales procrea niños”.

Estos hechos enfermizos deben ser repudiados enérgicamente por nuestra sociedad. No es un asunto de jugar a la doble moral y de “vivir la vida a mi manera”. No es atropellar y confundir la libertad con libertinaje ni la homofobia con los excesos imprudentes y desenfrenados.


Simplemente, no podemos permitir que como ciudadanos se nos fugue la capacidad de asombro. Alguien debe poner un límite.

¿Música urbana?

Por Rafael Rasuk
La etiquetada “música urbana” que se escucha hoy está sobrecargada de frases de ostensible ‘doble sentido’, de expresiones vulgares. Es de cuestionada pobre calidad literaria, si puede llamarse así; carece de magia interpretativa. Seguir leyendo...


El fenómeno se ha ido expandiendo y es asumido como una expresión de la realidad marginal, como el grito de aquellos que procuran con ansias salir de una condición que limita sus posibilidades de ascenso social.

Me refiero a lo que se ha dado en llamar ‘música urbana’ o ‘de calle’, esa que busca imponerse sin las grandes pretensiones de géneros que ya tienen espacio y credibilidad en el gusto de la gente.

Podrá argüirse que es una manifestación popular, genuina inspiración de un núcleo determinado de la sociedad dominicana. Y hasta podrá decirse que es la representación de aquellos que viven de la esperanza.

Pienso, por el contrario, que estamos enviando señales equivocadas a una población que se ha caracterizado por adherirse con gran facilidad a modas foráneas.

La música es universal; los géneros musicales no están reservados al disfrute de una clase, de una élite o una comunidad previamente escogida, aunque algunas variantes han sido creadas con el preciso objetivo de resaltar costumbres o tradiciones. Verbigracia, en ciertas tribús.

La etiquetada “música urbana” que se escucha hoy está sobrecargada de frases de ostensible ‘doble sentido’, de expresiones vulgares. Es de cuestionada pobre calidad literaria, si puede llamarse así; carece de magia interpretativa.

¿Debe limitarse su difusión? No lo planteo.

Por su efímera vigencia, la asumo como una fiebre de una juventud que procura escalar otros peldaños que el sistema educativo obstaculiza.

El estudio del fenómeno podrá conducir a psicólogos, antropólogos, sociólogos y costumbristas, entre otros, a una clara interpretación y definición.

¿Podría la Fundación Global auspiciar tan interesante investigación? Lo sugiero desde aquí.

sábado, 17 de abril de 2010

¿Periodistas o justicieros?

Por Ruben Amón
Corresponsal de El Mundo en París.

Los reporteros se hacían pasar por una niña de 12 años en la red y atraían a los depredadores.

¿Debe un periodista entregar a la policía los pederastas que han confesado confidencialmente? La cuestión sacude a la opinión francesa después de haberse estrenado en la televisión pública un reportaje de cámara oculta sobre la pedofilia. Seguir leyendo...


Los reporteros se hacían pasar por una niña de 12 años en la red y atraían a los depredadores. Era bastante sencillo fijar una cita.
También sorprendía la frialdad de los pederastas cuando resultaban desenmascarados por los periodistas. Hasta el extremo de que alguno reconocía su comportamiento incorregible y admitía que iba a delinquir a expensas de un menor.
Para evitarlo, los autores de “Infiltrados”, sobrenombre del programa realizado por la agencia Capa, decidieron señalar ante la policía la identidad de 22 pederastas “confesos”. Incluido un concejal del UMP (el partido gubernamental) que se había citado con la supuesta niña de 12 años para entablar una relación íntima en la estricta clandestinidad.
Pueden caerle dos años de cárcel en razón de semejante delito –“proposición sexual a una menor de 15 años”- aunque la actitud justiciera de “Inflitrados” ha provocado un extraordinario revuelo. El diario “Libération” dedicaba su portada al debate y lamentaba que los artífices del reportaje, presentado por David Pujadas, hubieran destapado a las fuentes, maltratado el deber del secreto y suplantado el papel que corresponde a la policía.
¿Acaso tenían otra alternativa? La agencia Capa era consciente de los riesgos en juego y de las connotaciones éticas, pero ha subordinado cualquier consigna deontológica a la evidencia e inminencia de un delito que iba a cometerse. Entre otras razones porque lo anunciaban y se jactaban de él varios de los pederastas entrevistados.
Sin olvidar que la ley francesa podría haber acusado de complicidad en el delito a los artífices de “Infiltrados”. Aún sabiendo que se cometería un grave crimen, antepondrían el secreto profesional. Igual que el sacerdote en el confesionario o el psiquiatra en el diván.
De haberse dejado tentar por el silencio, la pena alcanzaría hasta tres años de cárcel. Que es el lugar donde ahora podrían alojarse los 22 pederastas en cuanto un tribunal acredite su culpabilidad u observe con atención las confesiones de “Inflitrados”.

Permanece caliente el debate. Entre otros motivos porque el sindicato de periodistas (SNJ) recuerda a los autores del reportaje que se han convertido en auxiliares de policía y que se han valido de una anomalía ventajosa para localizar a los delincuentes. Se refiere a que han utilizado una cámara oculta y que han convertido el proyecto legítimo de un programa sobre la pederastia en la excusa de una cacería. Sin miedo a denunciar a sus propias fuentes.

martes, 13 de abril de 2010

Está motivando a muchos convertirse “periodista”

Muchas personas están incursionando en los medios de comunicación en calidad de “periodista” y “comunicadores”, motivados por otros “colegas” que con el tiempo vienen acumulando fortunas en el ejercicio, a pesar del mal salario que reciben los informadores en la República Dominicana.

Estos nuevos reporteros usan como herramienta fundamental e inseparable de trabajo la mentira y la difamación. Son voceros, ecos y títeres de influyentes sectores que apadrinan sus servicios con la finalidad de convertirlos en defensores de sus intereses aunque se incurran en injusticia. Seguir leyendo...

Estos pseudoperiodistas están por doquier: en la radio, televisión, periódico y hasta en blogs y páginas webs. Muchos presumen de ser honorables y de hablar con la verdad. Pretenden mofarse y envolver a la gente común.

De esta manera, muchos jóvenes se sienten motivados a estudiar comunicación social porque ven la carrera como escaparate para obtener bienestar económico.

Atrás ha quedado la idea de que el periodismo debe ser un oficio de honestidad y compromiso, de transformación social, de aportes y legados.

Comunicación permisiva

Por Emely Tueni

La gente que trabaja en medios de comunicación debe tener una gran dosis de sensibilidad humana, más caridad con el prójimo a la hora de hacer comentarios sucios que pueden afectar incluso psicológicamente a las personas que son destruidas verbalmente. Seguir leyendo...


Cuando un Gobierno se permite el lujo de que tomen los medios de comunicación como instrumento para insultar a personas conocidas en diversas áreas de nuestra sociedad, se hace reo de que esa misma situación degradante le salpique, y luego no cuente con los argumentos necesarios para frenar situaciones enojosas que finalmente dañan reputaciones.
La libertad de expresión no da derecho a tirar por el suelo la honra de nadie, ni acosar verbal y constantemente a personas públicas, en la mayoría de las veces de forma abusiva y ultrajante.
Es un error decir -o creer- que la falta de respeto en la radio y la televisión del país se producen solamente en un programa determinado, pues eso no es así.
La radio y la televisión se han convertido en medios llenos de ignominia, de maldad, donde el ultraje verbal es degradante para cualquier ser humano y debería ser inaceptable.
Nadie tiene derecho a sacar a la luz pública lo personal de nadie, incluso si se trata de una prostituta, un homosexual o lo que le venga en gana. La vida privada de cada quien es precisamente eso: privada.
Si una figura pública comete un acto delictivo o está involucrada en un gran escándalo, lógicamente los medios de comunicación deben informarlo, pero nunca con odio, con saña hacia la persona que está señalada como autora de actos fuera de la ley.
La gente que trabaja en medios de comunicación debe tener una gran dosis de sensibilidad humana, más caridad con el prójimo a la hora de hacer comentarios sucios que pueden afectar incluso psicológicamente a las personas que son destruidas verbalmente.

Son muchos los programas radiales y televisados que usan palabrotas y que se dedican simplemente a la labor de francotiradores de toda persona que se destaque.

miércoles, 7 de abril de 2010

Están cobrando un salario con el pago de nuestros impuestos por hacer nada

La vulgaridad ha arropado a nuestros medios de comunicación con el empleo de un lenguaje desenfrenado por parte de quienes están llamados a orientar a la población. La institución que debe sancionar a los irresponsables que día a día agreden a nuestras familias con sus malas palabras se encuentra en un completo limbo y de brazos cruzados. Seguir leyendo...


Se supone que la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía tiene que ser un vigilante permanente del contenido y lenguaje que se difunde por cualquier medio de comunicación de la República Dominicana, pero la verdad es que nadie sabe a qué se están dedicando los miembros de esta inoperante entidad, que sólo aporta a abultar la nómina nacional, ya que sólo su presidente, Oquendo Medina, se embolsilla mensualmente la suma de RD$60,080.80.

Pudiéramos pensar que las personas que conforman la CNEPR están cobrando un salario sin hacer nada.

Existe un reglamento que ordena a quienes presiden este organismo, a rendir un informe trimestral de todo cuanto allí se ejecuta. Nunca nadie ha informado algo al respecto. La población desconoce las operaciones llevadas a cabo por la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía. Mientras tanto, nuestros niños continúan escuchando, a través de la radio, lo que no deben, y viendo en televisión, imágenes censurables.

martes, 6 de abril de 2010

En República Dominicana no se ejerce el periodismo con libertad

No es cierto que exista la libertad plena de expresión en la República Dominicana. No es verdad que el país esté muy avanzado en ese sentido. De que hoy día se asesinen y desaparezcan menos periodistas, eso sí, pero todavía permanecen influyentes sectores camuflados de "tolerantes" que de una manera u otra buscan censurar los trabajos periodísticos que les afectan. Seguir leyendo...


De esta manera se irrespeta y burla el ejercicio periodístico y al periodista en sí, que es tratado como un obrero metalúrgico del siglo XVIII por muchos políticos de todos los partidos, religiosos, militares y empresarios, que viven pregonando a los cuatros vientos que respetan toda corriente de pensamiento, que apoyan la libertad de expresión y que felicitan al periodista en su día. ¡Esto es una vil mentira!.

Desde que el comunicador aborda un tema espinoso que toca sus intereses, instantáneamente el periodista gana un enemigo o corre el peligro de perder su empleo. Así de simple, sin importar su honestidad y trayectoria.
A veces se recibe la llamada de un "coleguita" que se gana unos pesitos en una institución ejerciendo de relacionista, quien trata de censurarte un tema que afecta a sus patronos. Es decir, a veces, nosotros mismos, los periodistas, nos desconsideramos.