sábado, 30 de abril de 2011

La invasión de Penn y Venables

Abril es un mes de gran valor histórico para la República Dominicana, más allá de la Revolución o ¿Revuelta? de 1965, que de acuerdo al planteamiento de algunos estudiosos del tiempo transcurrido, constituye para el país uno de los hechos más relevantes de los últimos 50 años por sus implicaciones en el orden político, social, económico e ideológico.

Pues bien, mucho antes de la gesta restauradora, a mediados del siglo XVII, cuando las luchas de las burguesías europeas contra España se reflejaban en nuestro país, que para entonces era la isla entera –aunque ya a la parte de lo que es hoy Haití se le llamaba Tierra Mayor- y otro de los tantos territorios invadidos por gentes de la tierra de De Cervantes Saavedra y de quien según dicen descubrió a América pese a que ya el continente existía y estaba habitado, Cristóbal Colón, se originó la llamada Invasión de Penn y Venables.
Seguir leyendo...


El 13 de abril de 1655 pisaron suelo dominicano más de 13 mil hombres que buscaban quitarle a España este terruño, por instrucciones de Oliverio Cromwell, un dictador inglés que tomó el poder en su natal nación en 1653, y que poco antes, en 1649, encabezó una revolución en contra de los nobles de origen feudal que le arrebató la vida al Rey Carlos I, y posteriormente, en 1652, destronó al rey Carlos II.

El nombre de la infiltración se deriva de William Penn y Robert Venables, almirante jefe de la marina y general de las tropas, respectivamente.

Las luchas de clases por el poder económico y político se imponían en la época. Holanda, Francia e Inglaterra trataban de debilitar aun más el desmirriado “poderío” español, para quitarle tierras y poder instalar sus comercios en América.

En esta ocasión, los ingleses buscaban adueñarse de Santo Domingo, también de Cuba y Puerto Rico.

Los ataques contra La Hispaniola iniciaron el 26 de abril de 1655, al cual España hizo frente, con unos 200 soldados, entre españoles y dominicanos, sorprendentemente, saliendo airosa, ya que los archivos históricos aseguran que unos mil 500 soldados ingleses murieron, resultaron heridos y prisioneros.

Los invasores procedentes de Inglaterra finalmente se marcharon de la isla a finales de mayo del mismo año.

Son muchas las anécdotas que se cuentan sobre esta ocupación. Una de ellas es que se fueron despavoridos por el temor que les causaba el ruido de los cangrejos de la playa de Haina.

Otra es que las tropas locales peleaban en grupos de cincuenta hombres y por eso les llamaban “cincuentas”, de acuerdo a lo cuenta Juan Bosch en la Colección de Estudios Sociales.

viernes, 15 de abril de 2011

Cartas a Evelina

La columna de Federico Henríquez Gratereaux en el periódico Hoy hizo refrescar mi mente, para remontarme a “Cartas a Evelina”, una obra que recopila una serie de artículos de la autoría del doctor Francisco Moscoso Puello, escrita a principios del siglo XIX, y que llegó a mis manos gracias al abogado y comunicador Ramón Puello Báez.


Con “Cartas a Evelina”, el también profesor e investigador científico, entró a formar parte del reducido círculo de escritores conservadores que consideraba a la República Dominicana incapaz de desarrollarse por sí misma, y con ello, a la corriente ideológica denominada “pesimismo dominicano”. Seguir leyendo...




En el libro aparecen expresiones muy despiadadas pero ciertas, como aquella que dice: “aquí todas las leyes son importadas” o “todos los años salen de las Cámaras una lluvia de leyes nuevas y se suprimen otras tantas sin método ni unidad y sí mucho de lo que abunda en las cabezas vacías”.



Y qué les parecen éstas: “la política es el arte de vivir del Estado”, “los generales señora, lo invaden todo, todos son privilegiados. El general disfruta de todo en este país”, “un hombre si un cargo público en este país no es un hombre completo”, “la política es la ciencia de los audaces, de los cínicos”.


Resulta asombroso como estas 36 comunicaciones, a casi cien años de haber sido escritas, aun no pierden vigencia. La desilusión y el desánimo que envolvieron el espíritu emprendedor de Moscoso Puello, que le empujaron a expresar su decepción por medio de su puño y letra para que la historia de la literatura sea testigo del porqué de su sentimiento de desmoralización y desesperanza, también se fundamentan hoy día, si nos remontamos al sistema político predominante, donde muchos de nuestros otrora humildes políticos nos enrostran sus descomunales e injustificables fortunas y sólo trabajan enfocados en "amarrar su futuro" para llevar una vida opulente y así complacer sus apetencias personales.


Lamentablemente, no se equivoca el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa cuando dice: “la política saca a flote lo peor del ser humano”.